La Universidad Nacional de Tucumán (UNT) llevó adelante una experiencia pedagógica innovadora que combinó investigación, formación y compromiso social, en el marco del proyecto “Derechos Humanos y Participación Democrática”, dirigido por Marcela Ocampo.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría Académica del Rectorado y financiada con fondos propios, convocó a equipos directivos, docentes, gabinetes y estudiantes de las Escuelas Experimentales. Desde 2023, el proyecto se consolidó como una propuesta de investigación-acción orientada a mejorar las prácticas educativas y promover el pensamiento crítico en jóvenes del nivel secundario.
A lo largo de su desarrollo, se realizaron encuestas, talleres y espacios de socialización académica que permitieron indagar en las percepciones estudiantiles sobre los derechos humanos. Si bien los resultados mostraron que conceptos como “libertad”, “respeto” e “igualdad” son reconocidos, también evidenciaron una comprensión parcial de su alcance y aplicación concreta.
En este sentido, los workshops y encuentros de debate abordaron temas clave como la representación estudiantil, la memoria histórica, la relación entre ambiente y ciudadanía, y la educación en derechos humanos. Estas instancias no solo fortalecieron la formación crítica, sino que también consolidaron vínculos entre instituciones y ampliaron el impacto del proyecto en ámbitos como las Jornadas de Escuelas Medias Universitarias (JEMU) y las JOSPIUNT.
El momento más significativo se vivió el pasado 16 de marzo, durante el cierre del proyecto. Un grupo de 35 estudiantes de distintas escuelas experimentales participó de un recorrido por el Escuelita de Famaillá, espacio emblemático de la memoria colectiva del país.
La visita permitió a los jóvenes conocer de manera directa el funcionamiento de uno de los primeros centros clandestinos de detención de la Argentina, generando un profundo impacto emocional y reflexivo. “Nunca imaginé que iba a estar en el mismo lugar donde ocurrieron esos hechos”, expresó una estudiante. Otro participante destacó: “Lo que me impresionó fue saber que, en vez de risas de chicos, hubo tanto dolor en esta escuelita”.
Durante el taller de cierre, las producciones estudiantiles reflejaron la intensidad de la experiencia: “sentí un frío desolador”, “me impactó la fuerza de los murales”, fueron algunas de las expresiones. Además, los jóvenes lograron dimensionar la importancia de la memoria histórica como herramienta para construir ciudadanía: “conocer nuestra historia es la única forma de que esto no vuelva a suceder”.
El proyecto concluyó reafirmando su objetivo central: formar sujetos críticos, comprometidos con su realidad y activos en la defensa de los derechos humanos. La experiencia en Famaillá se constituyó así en un punto de inflexión, donde la enseñanza, la investigación y la memoria se integraron para generar un aprendizaje significativo y transformador.
Fuente: Medios UNT